Al terminar todos de almorzar salieron como un rayo hacia las mazmorras donde se encontraba el aula de pociones, entraron y se ubicaron en los pupitres. Tiago no quiso seguir escuchando a Mathiu como alardeaba con la banda de música así que se sentó con Lukas y esperaron a que llegara la profesora.
A los dos minutos se escucho la puerta del aula que se habría lenta y con un chirrido fuerte, entro una señora media alta, morocha, con rulos, unos anteojos de color rosa viejo, una camperita de lana del mismo color, una pollera negra, y entro caminando con una lentitud y media torpe que casi se cae junto con todos sus libros cuando se le tuerce el pie en un desnivel del piso.
-guau es rara-dijo Lukas al oído de Tiago.
-no se si rara, si es torpe- le respondió este.
-Bueno alumnos bienvenidos a su clase de pociones, soy su profesora Bella Lextrix y espero que nos llevemos muy bien – dijo con una risita algo molesta para el oído.
Luego de una clase llena de errores, mas de la profesora que de los alumnos, por que casi tira a Gime a un caldero hirviendo cuando se la choco al darse vuelta cuando la llamaba otro alumno, o cuando se agacho para juntar sus anteojos que se habían caído y Lukas llevaba los libros y no la vio y cayo con todos los libros sobre ella.
Al salir del aula, todos se iban a dirigir hacia la clase de transformaciones, pero la Directora Mcgonagall los hizo darse vuelta
-señor Potter sígame- llamo y el niño acompaño a la directora a su despacho mientras los otros estaban preocupados.
Salio caminando tras ella, ninguno hablo en todo el camino. Hasta que llegaron a la estatua de una gran águila, donde la Directora exclamo:
-“pastel de limón”-la gran águila empezó a girar sobre si misma y a levantar una escalera detrás de ella, subieron y llegaron a una gran puerta de madera, y entraron.
La directora lo hizo sentarse en el asiento enfrente a ella en su escritorio.
-Bien señor Potter lo eh citado aquí por un motivo en especial, ¿sabe a que me refiero? –Albus negó con la cabeza.-¿seguro?- le pregunto de nuevo.- bueno ya que parece que no va a hablar le voy a decir yo, es por la agresión que usted recibió de Cidfled ¿no es así?
-quien le dijo de eso?
-eso no es lo que importa ahora, ¿es verdad o no?- continuo preguntando la Directora Mc Gonagall.
-no, nada que ver no tengo ni idea de quien es ese chico, ahora si me permite me deja volver a mis clases?- le dijo el niño sin dejar de ser respetuoso.
-de acuerdo, el celador, Argus Filch lo llevara a su aula ya que no sabe todavía donde queda.
La directora le hizo un movimiento con la mano al celador, que se encontraba apoyado en una pared, que llevara al niño a su siguiente clase.
Los dos salieron y se encaminaron hacia el tercer piso al aula de transformaciones, el celador golpeo en la puerta y dejo al muchacho que se ubico en un pupitre al final del aula, mientras sus compañeros los seguían con la mirada
-Gracias Argus- dijo el profesor Neville.
Cuando termino una interesante hora de transformaciones los chicos se retiraron del aula y esperaron a Albus para enterarse que era lo que había ocurrido para que lo llamara la directora.
Cuando salio Tiago le pregunto:
-¿todo bien con Mc Gonagall?- dijo con una pequeña sonrisa.
-¡No te interesa!- respondió de mal modo y todos los otros chicos que estaban atrás de Tiago se sobresaltaron- a ninguno de ustedes les incumbe ¿de acuerdo? Así que déjenme de molestar- y salio corriendo por el corredor.
Una niña que salía del aula lo vio y decidió ir tras el, mientras los demás se dirigían hacia el gran comedor para cenar.
A Albus no se lo vio en toda la cena y un poco a los chicos los preocupo, nadie sabia que era lo que le causo a este la rabia por la cual necesito irse corriendo así.
-loco!- dijo Maqqa- se le subieron los humos y esta loco.
-no creo que sea eso ¬¬- le dijo Lukas con una mirada como si se la quisiera comer cruda- tal vez lo castigo o lo regaño por algo anda saber – y el chico siguió comiendo lo que tenia servido en el plato
-sea lo que fuere lo molesto- Dijo Mar pero nadie la escucho.
Terminaron el postre y los ocho chicos de Gryffindor (Tiago, Mathiu, Mau, Lukas, Mar, Maqqa, Gime y Aris) subieron a la sala común. Al llegar se sentaron en una mesa, Maqqa se fue con unas chicas de tercero y Mathiu y Gime decidieron irse a dormir. Así que quedaron los otros cinco (Tiago, Mau, Mar, Lukas y Aris) en la sala común. Pero no Habría rastros de Albus. . .
CONTINUARA. . .
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